Emilio Díez de Revenga: un veraneo señorial y un legado perdido en San Pedro del Pinatar
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, San Pedro del Pinatar se convirtió en uno de los destinos predilectos de la alta burguesía murciana. Entre sus veraneantes más distinguidos destacó Emilio Díez de Revenga, político, intelectual y figura clave de la vida cultural regional. Su presencia contribuyó a consolidar el municipio como enclave de descanso señorial en el Mar Menor, una tradición que su familia mantuvo durante generaciones.
“Fue un ilustre morador que contribuyó a dinamizar el municipio como epicentro del descanso señorial.”
La villa de Los Sáez: esplendor y pérdida patrimonial
Díez de Revenga poseía una elegante villa de recreo en el paraje de Los Sáez, situada exactamente frente al actual puesto de la Cruz Roja. La casa, de arquitectura decimonónica, era mucho más que una residencia estival: se trataba de un pequeño templo artístico.
Sus salones estaban decorados con pinturas murales de incalculable valor, realizadas por dos de los artistas más prestigiosos de la época:
Estas pinturas convertían la residencia en una extensión veraniega de las suntuosas salas de los casinos murcianos.
“Ambos pintores crearon un conjunto de pinturas murales de incalculable valor histórico y artístico.”
Sin embargo, la finca no sobrevivió a la presión urbanística del litoral a mediados del siglo XX.
La demolición supuso una pérdida irreparable: los murales desaparecieron sin que se realizara ningún proyecto de conservación o rescate. Hoy, solo queda el recuerdo de aquella joya en las crónicas familiares y en la calle que lleva su nombre.
Un homenaje que perdura
Por su relevancia como alcalde de Murcia, diputado a Cortes y cofundador de la Universidad de Murcia, el Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar le dedicó la Calle Emilio Díez de Revenga, situada en la zona residencial de Villa Alegría.
Su vínculo con el municipio forma parte de la memoria cultural del Mar Menor: una historia que combina el esplendor del veraneo burgués con la melancolía del patrimonio perdido.
Falleció en la capital del Segura el viernes 2 de septiembre de 1932 a los 57 años de edad. Hoy en día, la ciudad de Murcia perpetúa su memoria a través de la conocida Plaza Díez de Revenga.